Roberto y Karina

roberto-y-karinaCuando escuché que Roberto y Karina había decidido ir como misioneros a Italia, me enojé. Porque las dos personas que ven allí sentadas son unas de las personas que más admiro y por las que más orgullo he tenido los últimos 3-4 años. Cada vez que escucho a Roberto explicar una parte de la Biblia, quiero besar su cráneo. No es broma. Es en serio. Hay algo que amo en la mente de ese man que explica de una manera muy clara y práctica verdades que por mucho tiempo han sido abstractas o que han perdido su significado por tanta repetición en ambientes cristianos.

Por mucho tiempo anhelaba encontrar algo fresco en la iglesia, en mi iglesia local. Estaba cansada que sean solo otros los que tenían formas nuevas y relevantes de hacer iglesia. Quería algo nuestro,. Creía que personas entre nosotros podían hacerlo. Pero siempre encontraba a los mismos hombres increíbles de mi iglesia sintiéndose menos o simplemente admirando con la boca abierta a otro suco enseñar la palabra. Roberto fue una respuesta a ese anhelo. Por primera vez, lo que pensé que era imposible, era de carne y hueso. Teníamos a alguien super pilas y lleno del temor de Dios hablando revelaciones poderosas, y que además utilizaba nuestras memorias y hablaba nuestro idioma. Por fin, un hombre sin miedo y al frente. Un hombre valiente como para trabajar medio tiempo en la iglesia y mucho más arreglar o renovar algunas cositas que se necesitaban. Creo que fue un hombre que nos enseño cómo traer la nueva generación a nuestra iglesia bajo la honra a nuestros padres y bajo el consejo de muchos.

Quería que quien era él se reproduzca aquí a mi alrededor. Estaba orgullosa de tener semejante ejemplo entre los nuestros para referir a cualquier persona como modelo a seguir. Sentía un orgullo de lo propio que triunfa y es exitoso en lo laboral y en lo espiritual. Quería aprender de su sabiduría y copiar las formas de pensar y explicar las cosas. Pero ahora está claro que lo tomaba por sentado. Pensaba que iban a estar alrededor hasta cuando me case y tenga hijos. Creía ingenuamente que iba a poder recurrir a su gran almacén de consejos en cada una de estas etapas. Así que cuando escuché que habían tomado la decisión de irse (¡tan pronto!), me enojé. No con ellos, sino con Dios. Sabía que ellos estaban siguiendo la voz de Dios. Así que sabía que la fuente real de dirección era Dios y a Él debía reclamarle. Pero no cambiaron las cosas. Los Capaldi se van de todas formas y extrañaré la enseñanza que me deja sin palabras y que solo me hace querer pararme a aplaudir y a a final termino agradeciendo a Dios por su vida. Sé que no voy a tener a Karina aquí para que me guíe cuando tenga una conversación seria sobre relaciones amorosas, ni para su perspectiva en el próximo Book Club.

Sin embargo, sus historias nos pertenecen. Son historias que no dejaremos de contar a los que vengan y a los que lleguen. Serán nombres que presentaremos aunque estén en la distancia y sean por un tiempo sola idea. Roberto dijo que muchas veces estar y hacer la voluntad de Dios no se ve como el éxito humano. Aunque es duro, es verdad. Tenemos algunos ejemplos en la Biblia de vidas miserables humanamente pero muy exitosas para Dios. Pues bien, creo que si no son exitosas en lo humano, lo serán en la eternidad. En el gran día, cuando podamos ver todas las cosas como verdaderamente son, veremos que las historias mínimas, las pequeñas e incluso las miserables, eran las verdaderamente grandes, las que agradan a Dios. No he tenido tanto miedo de seguir esta pauta como lo tengo ahora que soy adulta. Ver que una familia joven y con un éxito humano aparente, renuncie a ello por hacer la voluntad de Dios, me reta y me recuerda que vivo para hacer lo mismo, sea cual sea mi historia, mi lugar.

Creo que no hay nadie como un misionero que cree en la iglesia  potencial. A veces no se ve nada, pero se cree que puede haber mucho. Ellos confían que habrá mucho porque Dios se los ha dicho. No puedo decirles que se queden, al menos no en serio, porque sé que les lleva un amor más grande. Un amor que no se puede negar porque es un amor que salva. Porque crecí gracias a y debajo de un amor así. Un amor gringo que amó a mis padres aun antes de conocerles. Un amor cuencano que dieron mis padres por manabas que se convirtieron en hermanos míos. Y que me dieron “sobrinos”, otros hermanos y un montón de familia. Tengo una ciudad clavada en el corazón por ese amor que ama potencialmente, que ama por los que pueden existir, a los que pueden llegar a creer. Ese es un amor que multiplica, pero que se sacrifica antes. Este es el tipo de escuela que recibimos de nuestros padres. De verdad, nuestra iglesia es misionera.

Ahora queda una expectativa más grande por el futuro, porque he llegado a experimentar historias que nunca pensé que pasarían, que nunca imaginé. Historias que solo Dios puede crearlas. Y no puedo imaginar lo que nos aguarda. ¿Qué tan más grandes son?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s