“Escribe” en el 2016

A lo largo de este año (2016) y de este cuaderno, aprendí a mirar con expectativa las páginas en blanco que quedaban por ser llenadas. Siempre que escribo, es sobre cosas que no quiero olvidar. Por más de diez años, Dios no ha dejado de darme sobre qué escribir. (Tengo los cuadernos para comprobarlo.) Siempre hace algo loco o especial que me llena, me cambia y me maravilla.

A lo largo del 2016, sueños comenzaron a cumplirse cuando menos lo esperaba. Uno tras otro. Las hojas en blanco seguían disminuyendo con los días y mi Dios no me dejaba, ni se cansaba de dar a borbotones. Gracias a que este cuaderno me gritaba «Escribe» desde el velador o mientras estaba tirado en la cama, guardé cada uno de ellos. Hubo un punto en el que dejé de creer que los sueños pararían de cumplirse y las páginas en blanco se quedarían así: blancas; y empecé a creer que solo cosas mejores y más grandes vendrían a llenarlas.

Así que tengo un poco de nostalgia terminarlo, pero hoy cierro este cuaderno mientras abro un sueño. Uno de los sueños pequeños e insignificantes (pero tan míos) era tener un cuaderno Moleskine. Mientras me paseaba por la parte sureste de Manhattan, su letrero me llamó desde adentro de la Estación Fulton. Quise el último modelo, pero el vendedor de la tienda me mostró el clásico y me dijo: «si llenas este, puedes comprarte el último modelo». Yo me reí, como diciéndole, «no me conoces, vengo llenando cuadernos desde que ni me acuerdo». Pero le hice caso. Salí de allí con un sueño cumplido.

Comienzo entonces a escribir en un sueño de páginas en blanco. Un sueño con espacio para crear algo nuevo y, a la vez, ser algo que siempre he sido. Un sueño ya lleno de entusiasmo por la fe que la incertidumbre requiere. Un sueño que tiene mis expectativas por la tinta que correrá entre sus líneas mucho más altas que antes. Porque de seguro contendrá algo como todo lo vivido hasta hoy: días que Dios tenía en reserva, desde el principio de los tiempos, en su corazón.

¿Escribir o no escribir?

Hace tiempo que quiero escribir un blog (Si un blog) solo para cristianos. Primero es mucho más fácil hablar entre cristianos que entienden lo que quieres decir y también hay cosas valiosas que son importantes hablarlas, compartirlas y discutirlas. Y leo muy poco en la web sobre ellas. No sé ustedes pero siento que hay un montón de cosas que nos alejan de Dios y de sus verdades. Yo creo por eso hablo. Creo que es mucho tiempo ya mi silencio y estoy harta de eso. No voy a dejar que los pensamientos o creencias que arruinan muchas veces a jóvenes que conozco, a chicas que amo, o a hombres que admiro, se den si discutirlas. Hay un montón de cosas que pasan en mi vida por las cuales Dios me habla y se siente mal quedármelas para mi sola. Es como descubrir una ciudad de caramelo en mi patio y no invitar a los amigos. Me parece un desperdicio a veces. Quiero que sepan que soy una joven más con un montón de batallas también, que estamos juntos en esta vida caótica a veces y muy calmada en otras.

Hablare de mí, de lo que Dios me dice, de lo que veo, lo que he vivido y lo que me han dicho. Así que estaré un poco expuesta aquí, pero no me importa. Hace tiempo que le tengo miedo, pero hoy se que es Dios quien me lo pide. No puedo seguir negándolo.

Así que me gustaría comenzar por este miedo increíble por escribir, para cristianos exactamente. Para mí se forma un enfrentamiento entre las “palabras” y “quien eres”. El crecer en la Iglesia hizo que desde mi niñez los versículos entren en mi subconsciente y crezca con ellos dirigiendo mis acciones. Uno de los más fuertes fue Juan 6:45 dice: «Porque de la abundancia del corazón habla su boca» (no sabía la cita, la acabo de googlear, pero las palabras las sé de memoria). Cuando lo reflexione supe que mis palabras me describían, reflejaban lo más intimo de mi ser, mi corazón, mi verdadero yo. Supe que cuando criticaba a alguien estaba diciendo más de mi misma que de aquella persona. Así que las palabras tomaron una importancia increíble y trate de cuidarlas muy bien. (Claro que no fue perfecto, se me ocurren algunos nombres a quienes mis palabras hirieron mucho). Sin embargo, la impresión general que llegue a dar era: ella es inocente, cristiana, da buenos concejos, ella es buena.

Tanto me lo repitieron que llegue a tener miedo a fallar. Y he ahí el miedo a las palabras. Sabía que no podía llegar a tener un corazón 100% puro y tenía miedo que la gente que tanto me admiraba se diera cuenta de ello mediante las palabra que decía. No quería contradecirme en ningún discurso, ya sea lingüístico o actual. Quería ser lo mejor para la gloria de Dios, pero creo que perdí la verdadera razón en algún punto.

Pronto me di cuenta que no podía mantenerme por mucho tiempo así. Que fallaría, que soy humana, que sentiría, que dejaría salir a mi corazón malo y egoísta en algún momento y que si me lo guardaba terminaría alejando a todos, sola, sin impactar a nadie, sin mostrar a nadie de Jesús. Hace tiempos escribí con mayúsculas en uno de mis cuadernos: “TRANSPARENCIA” y eso era exactamente lo que quería que la gente viera. No a una chica perfecta sino a una chica de carne y hueso con millón errores y malos pensamientos e impulsos pero con una fe inmensa y un Dios mucho más grande que ella de gracia, bondad y sobre todo AMOR. No es sobre mí, es sobre Dios en mí. No tengo nada de que gloriarme y ahora sé que todo lo que soy es por Él.

Así que voy a escribir para ustedes, que son mis hermanos, que la Biblia dice son parte del mismo cuerpo que yo; voy a escribir muriéndome de miedo de hablar cosas huecas o erróneas, con miedo a releerme después de años y decirme “que bestia, tantas tonterías que escribí”, pero aun así quiero hacerlo, no puedo esperar más. Uno de mis consuelos es que muchos grandes escritores cristianos han confesado su inmadurez en alguna obra o en alguna predica. Creo que nadie está exento de eso sino que cada uno aprende.

Si estás leyendo esto quiere decir que eres cristiano, que eres nacido de nuevo, que tienes eternidad, que eres un hijo de Dios y Su guerrero. Quiere decir que eres mi familia, mi hermano, que eres mi apoyo, significa que somos parte del mismo cuerpo, que no hay quien caiga de nosotros que no nos afecte a todos. Quiere decir que eres perdonado, que eres levantado, que eres victorioso y amado igual que yo. Eres limpio en la sangre de Cristo. Si te llamas cristiano, conoces la Biblia, del Espíritu Santo, y estás en camino a ser trasformado en Jesús. Valoras la cruz, tienes esperanza en la muerte y sabes que tienes un creador que te hizo con un propósito. Pero también significa que sabes que es la tentación y el fracaso y la batalla. Sabes que no es fácil, sabes lo fácil que es dejar de “hacerlo bien” y es por eso que confió en ti. Creo que Dios está trabajando en tu vida a su propio ritmo porque conoce tu corazón y  que Jesús está revelando pedazos de su corazón constantemente a ti. Temo a las palabras porque revelan nuestro corazón, el silencio es más seguro. Pero el amor requiere ser expuesto, ¿Por qué le tenemos tanto miedo a ser expuestos? La Biblia dice que Él cubrió nuestra vergüenza, nuestra desnudez con su sangre. Escribo para que veas que soy igual que tú, con las mismas batallas, tentaciones, desánimos, pero con el mismo Dios Todopoderoso, con los mismo milagros, y la misma eternidad. Es un viaje que quiero empezar a compartirlo con ustedes desde aquí.

Sé que se verán tentados a juzgar, y también me muero de miedo de eso, pero sé que Dios responde por mí. Que él me ha limpiado de todo y que lo que haga, diga o lo tenga en mi corazón es el terreno que Dios está trabajando en mí. Él es quien prometió terminar la obra. No yo. Y creo lo mismo para ti. El comienza una obra y no la abandona hasta terminarla. Mi trabajo no es juzgarte sino ayudarte a levantarte cuando sea que me necesites. ¿No les da gozo estar en sus brazos y ser juzgada por Él antes que por los hombres?

Ahora, espero instarte al dialogo, a inspirarnos mutuamente a ser luz para el mundo. (Si ven por qué es SOLO para cristianos? Porque es dice que para el mundo “es locura el evangelio” pero somos nosotros quienes lo vamos a presentar al resto y nos necesitamos para levantarnos, apoyarnos, edificarnos, amarnos. Asi que espero que aquí se formen cadenas de oración, de ánimo, o simplemente digamos “yo entiendo” o “no soy el único pensando eso” y mucho más. Si tengo un motivo para escribir son los jóvenes, los cristianos, que tenemos mucho que decir porque mucho se nos ha dado.

Gracias por estar aquí. Vamos a ver que se viene y como es esto de escribir para cristianos.